No pido los desiertos de las grandes llanuras de los Estados Unidos, me vale cualquier carretera que salga de A Coruña en cualquier dirección. Probablemente llegaría a algún lugar, pasaría un par de días y volvería, no me quedaría mucho más. Pero el simple hecho de conducir, en un día en el que el sol cae a plomo, con las ventanillas bajadas y la música a todo trapo renueva a cualquiera por muy estresado que esté.
Aquí lo dejo.
Cris.

